En protesta contra las persecusiones políticas en Brasil

PROTESTA CONTRA PERSECUCIONES POLITICAS EN BRASIL.

El señor senador Salvador ALLENDE.-

Señor Presidente y Honorable Senado:

Invitado, hace dos semanas y algunos días por los comités argentino y uruguayo de solidaridad con el Brasil, concurrí a Montevideo, con el objeto de participar en un acto público de protesta por las persecuciones, torturas y padecimientos que azotan al pueblo de ese país, por la acción despiadada de una de las dictaduras más torvas instaurada en América latina.

Fue una reunión que tuvo una expresión de tipo continental. En ese acto público, usamos la misma tribuna hombres de Uruguay, Argentina y Chile. Inició el acto José Delia, presidente de la Central de Trabajadores del Uruguay, En seguida, hablaron” Vivian Trías, profesor, ex diputado socialista y ex secretario general del partido socialista uruguayo; el secretario general de la Central Unica de Trabajadores de Chile, compañero Luis Figueroa; el doctor Luis Ceruti Costa, ex Ministro del Trabajo de Argentina; el joven Ricardo Bemardis, delegado de la Federación de Estudiantes Uruguayos; el joven Pedro Ramírez, presidente de la Federación de Estudiantes de Chile; el diputadoargentino Juan C. Coral; los diputados uruguayos Fernando Elichirigoití, Enrique Martínez Moreno y Eduardo Erro; el senador Enrique Rodríguez; el diputado colombiano Garabito Muñoz, y el Senador que habla.

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En la explanada de la Universidad, ante unas cinco o seis mil personas, expusimos nuestro pensamiento e interpretamos la protesta viril de los pueblos, de los sectores populares de América latina contra la satrapía que se apoderó del poder burlando la ley y las instituciones constitucionales en ese pueblo-continente que es Brasil.

Pocas veces hubo unanimidad más amplia y clara para señalar lo que representa este hecho, y que es la consecuencia de una actitud y de una política que ha venido desarrollándose después de la revolución cubana, con el amparo y fomento del Departamento de Estado norteamericano.

El imperialismo y Getulio Vargas

En realidad, los distintos oradores señalaron, con claridad meridiana y antecedentes irrefutables por qué se dio este golpe en Brasil. Y es conveniente que recordemos, aunque sea en forma muy breve, los antecedentes entregados, que, podemos decir, tienen ya como origen la crisis que llevara a un presidente de ese país, Getulio Vargas, a quitarse la vida.

Pocas veces -repito- América latina ha podido apreciar en las palabras de un hombre, una censura más profunda y, al mismo tiempo, una protesta más seria -la que rubricó con su propio suicidio-, que la contenida en el párrafo final de la carta del Presidente Vargas, al cual daré lectura como testimonio de lo que estoy afirmando:

“Pero ese pueblo del cual he sido esclavo, no será más esclavo de nadie. Mi sacrificio quedará para siempre en mi alma, y mi sangre será el precio de su rescate.

He luchado contra la explotación en el Brasil. Luché contra la explotación del pueblo. He luchado a pecho abierto. El odio, la infamia, la calumnia no doblegaron mi ánimo.

Os dí mi vida, y ahora ofrezco mi muerte… Nada temo. Serenamente doy el primer paso en el camino de la eternidad y abandono la vida para entrar en la historia”.

Este párrafo final de la carta del Presidente del Brasil constituye el aspecto humano de un documento en el cual, con claridad, se expresa que se lo arrastró a esa determinación, pues no podía gobernar a su patria frente a la presión brutal del imperialismo extranjero.

La carta la dio a conocer en este hemiciclo el Honorable SenadorAniceto Rodríguez, quien enfocó, primero que todos, el grande y dramático problema brasileño.

Janio Quadros y Joao Goulart

Sabemos lo que ocurrió con Janio Quadros, que también renunció por la presión foránea, a fin de que cambiara su política internacional que, en esa oportunidad, era de independencia y respeto hacia la autodeterminación de los pueblos.

Tenemos conciencia perfectamente clara de lo sucedido después de la renuncia de ese Mandatario y cómo las fuerzas retrógradas y los grupos militares pretendieron impedir que asumiera la Presidencia del Brasil el Vicepresidente titularJoao Goulart. Sólo la actitud de resistencia del gobernador Leonel Brizzola y la reacción espontánea de amplios sectores, hizo posible que Goulart, de acuerdo con la Constitución Política, asumiera el Poder. Debió, sí, aceptar que el Congreso Nacional eliminara el poder que legalmente tenía el Presidente del Brasil, al transformar en un régimen parlamentario el sistema presidencial que regía en ese país. Se estuvo al borde de una guerra civil.

Goulart recibió el Brasil con las características de un país en el cual había un éxodo de más de mil millones de dólares, una balanza de pagos desfavorable, una inflación vertiginosa y una situación dramática en el noroeste, donde existe una miseria increíble que azota a más de veinte millones de seres humanos. El PresidenteGoulart obtuvo, primero, que se reintegrara la característica del gobierno presidencial y, en seguida, presentó al Congreso Nacional una serie de modificaciones destinadas a cambiar la estructura económica del país; iniciativa que incidía en la reforma agraria, la reforma tributaria, en cambios institucionales, en la política de créditos, en leyes que limitaban la posibilidad de exportación más allá del 10% de las utilidades de las empresas. En resumen, el Presidente del Brasil quiso hacer enmiendas dentro de los cauces legales, a fin de luchar contra la inflación y planificar el desarrollo económico del país, con profundo sentido nacional. Pero, como indiscutiblemente hería los intereses del capital foráneo, de los monopolios y de la reacción brasileña, estos sectores se unieron para desatar una campaña increíble, motejar al Gobierno de Goulart de comunista y romper los diques de la Constitución y la ley.

Los monopolios extranjeros y la reacción se unen contra el Gobierno legítimo.

El alzamiento armado derribó al Presidente legítimo del Brasil.

Quedará como uno de los hechos más ignominiosos de la historia el cable que el PresidenteJohnson envió para felicitar al nuevo gobernante, el señor Castelo Branco, en circunstancias de que el Presidente titular, Joao Goulart, aún no había abandonado Brasilia.

La ironía popular, que marca siempre lo que es la actitud de algunas gentes -me lo recordaba un periodista-, ha escrito, en una muralla de una aldea de Brasil, lo siguiente: “La próxima vez, sin intermediarios: Lyindon Gordon, Presidente”. Este último era el Embajador de Estados Unidos en Brasil cuando se derrocó al Presidente brasileño. Con ello se está señalando cómo el propio pueblo caló de dónde nació la inspiración y por qué ocurrieron los hechos.

En la mañana de hoy, recordé algunos aspectos de ese proceso en el debate que tuvimos en la confrontación con el Ministro de Relaciones Exteriores, oportunidad en la cual subrayé que, a mi juicio, él no apreciaba lo que es y ha sido la nueva política desatada por el Departamento de Estado para defender los privilegios y ventajas que ha alcanzado Norteamérica en los países subdesarrollados de América latina. Bastará recordar que Thomas Mann ha expresado que a Estados Unidos no le interesan, ahora, que sean gobiernos representativos, sino que sean amigos de Norteamérica, cualquiera que sea su expresión: democracia, seudodemocracia o dictadura. La división no es entre gobiernos representativos o no representativos, sino entre gobiernos parciales, dispuestos a someterse a los designios del Departamento de Estado.

Por eso quise señalar estas cosas: porque en estos instantes, de manera indiscutible, Brasil es el país donde se puso en práctica una política destinada, precisamente, a quebrar a uno de los pueblos que, con sus manifestaciones internacionales, mantenía claramente la obligación de respeto a la autodeterminación y a la plena soberanía de las naciones.

Los excesos de la dictadura

Lamentablemente, por lo avanzado de la hora y para no abusar de la gentileza del Honorable señor Víctor Contreras, quien me ha cedido parte de su tiempo, no podré analizar en profundidad los antecedentes que tengo. Me habría gustado detallar más los hechos que condujeron a las dificultades que debió enfrentar el PresidenteGoulart, y ahondar en las consecuencias que ha traído para Brasil la caída de su Gobierno legítimo.

En el aspecto político, quiero recordar que ha habido gobernadores de Estado depuestos, como Miguel Arraes de Alencar, de Pernambuco; Badger Silveira, de Río de Janeiro; Plinio Coelho, de Amazonas; Aurelio de Carmo, de Pará; etcétera, y que han cesado en sus cargos por voluntad de la dictadura gobernadores de territorios federales; vicegobernadores de Estado, como Eloy Dutra y Juan Bautista Xavier, de Guanabara y Río de Janeiro, respectivamente; prefectos de las capitales de los Estados, entre los cuales podemos citar a Djalma Maranhao, de Natal; Sereno Chaise, de Porto Alegre; Moura Carvalho, de Belén; Silvio Piconlho, de Niteroi; Ivo Magalhaes, de Brasilia, y otros; sesenta y tres diputados federales; senadores; ministros de los tribunales de los Estados; prefectos; alcaldes; diputados estaduales; ediles; jueces.

En materia de hechos económicos, debo señalar que la ley de remesas de lucro y su reglamentación fueron abolidas. Esa ley limitaba la exportación de capitales a un 10% del capital primitivo y efectivamente ingresado al país, de manera que ahora será posible, no sólo la remesa de los capitales iniciales, sino también la de las reinversiones.

Asimismo, se ha derogado el decreto de creación de PETROBRAS, organismo mediante el cual el Estado brasileño quedó en condiciones de regir la refinación y comercialización del petróleo.

Quiero destacar la increíble concesión hecha a Hanna Corporation, a la cual se entregaron un puerto, comprometiéndose con ella un 70% de los embarques de minerales del Brasil, y reservas de hierro avaluadas en más o menos 250 billones de dólares. Además, el control ejercido por ésa empresa sobre reservas situadas en el cuadrilátero de Minas Gerais, calculadas en más de 5 billones de toneladas de hierro, constituye la mayor transferencia que jamás se haya realizado en el mundo a un grupo internacional.

También debo subrayar la derogación de las medidas sobre control de precios de artículos esenciales de consumo popular, y que la nueva política económica del Gobierno brasileño ha significado el sometí miento a los dictados del Fondo Monetario Internacional; la cesación del control de cambios; la libertad de precios para alimentos, remedios y otros artículos de primera necesidad; la eliminación de los subsidios al trigo y al petróleo y, además, la contención de los salarios, medida esta última que contrasta con el alza brutal del costo de la vida.

En el terreno jurídico, puedo mencionar el desconocimiento de los recursos de “habeas corpus” concedidos, por ejemplo, a Seixas Doria, gobernador del Estado de Sergipe; a Sergio Rezende, profesor de la Universidad Católica de Recife, y a Astrogildo Pereira, escritor, periodista y hombre de 74 años. También cabe señalar aquí la intervención federal que sufrió en su Estado, Goias, el teniente coronel Mauro Borges Teixeira después de declaraciones obtenidas con terribles torturas; el desconocimiento del “habeas corpus” que otorgó a ese gobernador el Supremo Tribunal Federal, y la presión que se ejerce ahora para que se le declare impedido de desempeñar su cargo. Destaco, por último, el atentado a la Constitución que se cometió en Bahía, al solicitar las autoridades militares a la Asamblea Legislativa que declarara la cesación en sus cargos de los diputados estaduales Enio Mendes y Sebastián Nery. Estos obtuvieron una orden de seguridad, concedida por la unanimidad del tribunal, pero los militares cercaron la Asamblea para obligarla a emitir un pronunciamiento de cesación de esos parlamentarios.

Se desconocen derechos universalmente respetados

Quiero también hacer presentes casos increíbles. Por ejemplo, la prisión y condena de una misión comercial de la República Popular China. El diario de hoy dice que el fiscal elevó la petición de condena de esa misión, de ocho años a quince. Y esa delegación había sido invitada a Brasil. La condena ha sido posible merced a la falsificación de una carta. Otro hecho ha sido la persecución y prisión de exilados congoleños en Brasil. También, vulnerando derechos y compromisos internacionales, se hizo descender del avión en que viajaba a Paraguay, al ex Presidente argentinoJuan Perón. Absolutamente nada nos ha vinculado al peronismo; pero, sí, defendemos principios. El procedente es funesto. Hoy ha sido el señor Perón; mañana puede ser cualquier hombre, de cualquier ubicación política, al que, en un país azotado como Brasil por la dictadura, se le impida hasta que pase, en avión, por un aeropuerto. Eso significa desconocer derechos universalmente respetados.

Persecución a todas las ideas

También ha habido persecuciones en lo religioso: prisión del padre Francisco Lage Pessoa; visitas inesperadas a conventos dominicanos en Belo Horizonte; prisión de líderes de la juventud católica, como Julio Oimpio Mourao, Saulo Eduardo Arantes, Luis Eduardo, Marco Aurelio Machado y otros; requisición de la Cartilla de Alfabetización editada por el ObispoJosé Távora y sometimiento a la vigilancia de la autoridad, de este prelado.

La Unión Nacional de Estudiantes del Brasil (UNEB) fue incendiada, saqueada y clausurada, y se ha intervenido en 19 uniones estaduales y decenas de centros de alumnos. Numerosos dirigentes estudiantiles se encuentran presos, y entre ellos se destacan Francisco Faria, vicepresidente de la UNEB, y Jurandir Boia Rocha, tesorero. Hay persecución en todos los sectores de las universidades: los estudiantes son expulsados sumariamente de las escuelas y hasta se ha impedido la celebración de las tradicionales ceremonias de graduación y conmemorativas.

Quiero recordar que aquí, en Santiago, hay dos diputados brasileños demócrata-cristianos: uno es el doctor Paulo de Tarso, ex Ministro de Educación del Estado de Sao Paulo, ex Ministro del Gobierno de Goulart como representante de la democracia cristiana y parlamentario distinguido, de clara actuación en el Congreso, especialmente frente a la reforma agraria y al control nacional de las riquezas. Junto a él está el diputadoPlinio de Arruda Sampaio, hombre de clase social pudiente que, sin embargo, ha demostrado gran comprensión de los problemas de su patria y de la necesidad de cambios. También a él se le ha impedido que siga como parlamentario. Infortunadamente, no obstante lo ocurrido con estos dos diputados democratacristianos, un sector no despreciable de la democracia cristiana está compartiendo la dictadura del Brasil.

Hay también terror cultural, expresado en la destrucción y quema de libros, en la invasión de editoriales y en la clausura de periódicos e imprentas. ¡Para qué hablar de la expulsión y prisión de científicos, catedráticos, artistas y otros valores intelectuales! Podemos citar a Eduardo Gal- vao, antropólogo; Oscar Niemayer, arquitecto ; Celso Furtado, economista y ex Ministro; Josué de Castro, ex Presidente de la FAO y a cuya situación nos hemos referido en otras ocasiones; Mario Schem- ber, físico atómico y profesor de la Universidad de Sao Paulo; Darcy Ribeiro, antropólogo y ex rector de la Universidad de Brasilia; Waldir Pires, profesor de derecho constitucional de la misma Universidad y consultor general de la república; escritores como Paulo Cavalcanti, Héctor Cony, Astrogildo Pereira, Jamil Alman- sur Addad; pintores como Clovis Graciano, Djanira, Di Cavalcanti; actores y gente de teatro como Mario Lago, Osvaldo Vianna Filho, Juan Francisco Guarnieri; decenas de otros escritores y maestros, y más de mil artistas de radio, teatro y televisión, compositores, músicos, etcétera.

Represión del movimiento sindical

Se ha procedido, además, a la represión brutal del movimiento sindical, con prisión de los líderes e intervención de las organizaciones gremiales: 409 sindicatos, 43 federaciones y 4 confederaciones. Han sido clausurados “manu militan” todos los sindicatos y agrupaciones gremiales existentes, y canceladas las mil doscientas solicitudes de inscripción presentadas al Ministerio del Trabajo, con lo cual se ha acabado con toda la organización rural brasileña. Prácticamente toda la directiva de la Central de Trabajadores está encarcelada. Y se hallan en el exilio, aparte muchos otros, los líderes sindicales Dante Pelacani, Osvaldo Pacheco, Temístocles Bautista, Melo Bastos, Aluisio Palhano, Benedicto Cerqueira, Salvador Lossaco y Rubén do Pinho Teireira.

Sobre mi escritorio hay un resumen revelador de que, sin lugar a dudas, en Brasil las cosas han llegado a tal extremo, que por ejemplo, más de seiscientos intelectuales, dirigentes sindicales y políticos han sido desposeídos de sus derechos ciudadanos por diez años, entre los cuales se encuentran tres Presidentes: Juscelino Kubitschek, Janio Quadros y Joao Goulart; gobernadores y ex gobernadores, como Leonel Brizzola, de Río Grande do Sul, y Gilberto Maestrinho, de Amazonas; senadores, diputados federales y estaduales, alcaldes y regidores; Ministros de Estado del Gobierno de Goulart: Amaury Silva y Almino Alfonso, de Trabajo; Paulo dé Tarso y Julio Sambaqui, de Educación; almirante Paulo Mario y Araujo Suzzano, de Marina; brigadier Anisio Botelho, de Aeronáutica; Abelardo Jurema, de Justicia; Celso Furtado, de Planeamiento; Egidio Michaelsen, de Industria y Comercio; Wilson Fadul, de Salud; general Jair Dantas Ribeiro, de Guerra; embajadores y diplomáticos; generales y oficiales de las fuerzas armadas y auxiliares; magistrados, catedráticos y hombres de ciencia; líderes políticos, sindicales, estudiantiles, etcétera.

En estos momentos existen en Brasil más de cuarenta y seis mil presos políticos, algunos de los cuales han sido implacablemente torturados o arrastrados al suicidio; otros han desaparecido. Existen cerca de mil exilados y refugiados, seis mil funcionarios expulsados de la administración pública y alrededor de mil oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y auxiliares eliminados de sus carreras.

Ayuda norteamericana para la dictadura

Creo que, en los últimos años, América Latina no ha presenciado un espectáculo más deprimente y denigrante que el de la dictadura brasileña. Sin embargo, hay que ver cómo el Departamento de Estado ha volcado su ayuda económica a ese régimen. Y lo ha hecho en términos tales, que los inversionistas norteamericanos pueden recuperar rápidamente la aparente ayuda. Ciento cincuenta millones de dólares ha prestado Estados Unidos a la dictadura de Brasil. ¡Ellos, que hablan de derechos humanos, que gastan sumas fabulosas en su propaganda contra Cuba, que vaciaron su capacidad de difamación contra el movimiento popular chileno! No obstante, la baja del precio del café en Brasil ha significado a ese país una pérdida de más de trescientos millones de dólares. Y esto ha beneficiado a los consumidores, comerciantes y distribuidores norteamericanos del café.

Se ha estado tramitando un préstamo por cuatrocientos millones de dólares, destinado a comprar las compañías estadounidenses propietarias de servicios de utilidad pública, porque una nueva política ha llevado al convencimiento de que es perjudicial para Estados Unidos, vale decir para los inversionistas norteamericanos que controlan esas compañías, la conservación de ellas. Por eso, prefieren deshacerse de esas empresas; obtener pingües utilidades, e invertir en entidades de financiamiento y de mayor influencia política lo que perciben con la venta a precios altísimos de instituciones y organismos que ya les han redituado ganancias increíbles.

Todo eso está sucediendo en Brasil.

El caso del Vicealmirante de Costa Aragón

Un periodista chileno, Róbinson Rojas, ha venido publicando en el diario “UltimaHora” unas crónicas, en las cuales aparece una carta que nadie puede leer sin sentir repugnancia al saber que hay seres capaces de proceder como han procedido en Brasil. Esa carta es de la hija del que fue vicealmirante brasileño Cándido de Costa Aragón. Leeré sólo algunos párrafos de ella. Dice:

“Después de 58 días de profunda tristeza, conseguí por primera vez entrevistarme con mi padre, el vicealmirante Cándido de Costa Aragón. No es sin justa razón que califico al “bicho-hombre” como permanente fiera peluda de la era de piedra. Grita dentro de mí la repugnancia por los hombres, al ver cómo la maldad, el odio y la ferocidad hicieron de mi padre un trapo humano. Si mis ojos no hubieran visto, por horrible que me pintaran el cuadro, no podría haberlo concebido como realmente es. Es bueno recordar que mi padre es un vicealmirante que perdió la batalla de defender al gobierno legal. Lo encontré relegado a una condición tan deprimente, que sólo un gusano lleno de inmundicia podría tener. Estoy reclamando en la condición de una hija desesperada que se resiste a creer la verdad de la desdicha tan humillante de su padre. Señores que mandan en estos momentos en mi tierra, les pido de rodillas, no clemencia, sino justicia. Prueben que nacieron de vientre humano; prueben que existe en sus corazones un poco, por lo menos, de amor filial y paternal; prueben que no es falsa la fe que no se cansan de pregonar. Libren a mi pobre padre de su deplorable condición física. Martirícenlo menos, para que él pueda recuperar su salud mental. El espectro de hombre que vi, llora y ríe desordenadamente y no consigue, siquiera, articular dos frases sobre un mismo tema. La desesperación me hace pedir, por piedad, que ustedes se cobren de un crimen político de un ser humano, pero no de la condición de ser humano”.

Me parece que estas líneas son el testimonio más elocuente que puede darse sobre una de las más ignominiosas dictaduras.

El pensamiento libre y el régimen de Brasil

Por eso, en la reunión de Montevideo que comento, después de conversaciones entre hombres de Uruguay, Argentina, Brasil y Chile, se emitió la siguiente declaración:

“Los representantes de los pueblos de Argentina, Chile y Uruguay, convocados en Montevideo en histórico acto de afirmación solidaria con el pueblo hermano del Brasil, que padece las consecuencias del derrocamiento de su gobierno legítimo sojuzgado por los militares que han destruido las libertades constitucionales, anulando los mandatos legislativos, clausurando las instituciones culturales, sindicales y estudiantiles, torturando y asesinando a muchos de sus mejores hijos como único medio para sostenerse en el poder, han dado su respuesta en la magna reunión celebrada hoy en la explanada de la Universidad.

“Conscientes del deber ineludible de hacer frente a los atropellos cometidos contra los derechos humanos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, hemos resuelto coordinar la acción de la ciudadanía de nuestros países, oponiéndonos al avance reaccionario, a fin de cooperar para que el pueblo del Brasil recupere el ejercicio pleno de sus derechos y de sus instituciones.

“En tal sentido reclamamos en primer término, el cese inmediato de las persecuciones que sufre el pueblo hermano y la libertad de sus hombres y mujeres encarcelados por causas políticas o gremiales.

“Reclamamos asimismo, a nuestros gobiernos, que se garantice el ejercicio pleno del Derecho de Asilo, inspirado en las más nobles tradiciones democráticas de nuestros pueblos, cuya vigencia defenderemos con todas nuestras fuerzas.

“Acordamos el envío inmediato de una delegación de parlamentarios, juristas y representantes de organizaciones políticas, gremiales y universitarias de nuestros países a fin de gestionar la libertad de los presos políticos y sociales.

“Finalmente, llamamos fervorosamente a todos los hombres e instituciones de los pueblos latinoamericanos a participar activamente en todos los esfuerzos solidarios con el pueblo del Brasil.

“Montevideo, 18 de diciembre de 1964.

“Movimiento Argentino de Solidaridad con el Pueblo del Brasil. Central Única de Trabajadores de Chile. Federación de Estudiantes de Chile. Frente de Acción Popular (Chile). Movimiento Uruguayo de Solidaridad con el Pueblo Brasileño.”

Señor Presidente, he querido sintetizar en muy pocas palabras, por el escaso tiempo de que dispongo, lo que fue ese acto y, sobre todo, la actitud de repugnancia que inspira un gobierno como el de Brasil, que ha aherrojado las libertades públicas, arrasado la Constitución y desconocido los derechos humanos, convirtiéndose así en símbolo de una de las más abominables dictaduras de la época contemporánea.

Uso esta tribuna para denunciar ante el país lo que allí acontece en estos días e instar, desde aquí, al movimiento popular chileno, al pueblo de Chile, a expresar su actitud solidaria con. la lucha del Brasil.

Informaciones recientes señalan que la misión del Embajador Pío Correia -brasileño destacado en el Uruguay; hombre de labor similar en Méjico, donde no pudo obtener que ese país se plegara al rompimiento de relaciones con Cuba- parece estar destinada a doblegar la decisión del Gobierno uruguayo de mantener el derecho de asilo; y es posible que sea internado en ese país el ex gobernadorLeonel Brizzola.

Todos estos hechos configuran una actitud política dirigida, controlada y orientada desde los Estados Unidos para atacar el movimiento popular. Lo señalo porque el Gobierno de Goulart ni siquiera era popular: era un gobierno de centro, dentro de la ley, y su presidente, católico. Un gobierno dentro de los marcos estrictos del derecho y la Constitución. Todo esto ha sido arrasado para imponer una dictadura, ejemplo de ignominia y vergüenza para América Latina y el continente.

Nada más.

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DIARIO DE SESIONES DEL SENADO

PUBLICACION OFICIAL

LEGISLATURA ORDINARIA

Sesión 16ª, en miércoles 6 de enero de 1965.

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